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jueves, 24 de febrero de 2011

El tsunami Bouazizi... Libia, la voz de los pueblos está en Internet.

Lo que está ocurriendo no sólo en el norte de África sino en todo el planeta es más simple de lo que parece y sin embargo los políticos de todos los partidos en general, o no quieren enterarse, o lo minusvaloran, o lo ningunean o simplemente lo desprecian.
La voz de los pueblos hoy por hoy está en Internet. 
En la red está  la voz del pueblo o al menos de una gran parte del mismo.
Ahora la prensa no lidera a la opinión pública ni siquiera la radio o la televisión, estas van a rastras de las redes sociales, de los blogs, de los facebooks o los twitters. Los asocian a sus webs para dirigirlos, canalizarlos o aprovecharse de su tirón pero la RED navega a su aire en libertad. Afortunadamente.

La sociedad y sobre todo la juventud ha encontrado en la RED la verdadera democracia, se apoya en si misma y no permite ni que la dirijan ni que la manipulen.

Que los depuestos dictadores de Túnez o Egipto no se enteraran o que el actual de Libia aún no se de cuenta de que su tiempo ha terminado es comprensible pero que esto le esté ocurriendo a los dirigentes del primer mundo europeo no se puede entender. Otra cosa es el presidente Obama que afortunadamente tiene un magnifico olfato para entender en que tiempo vive y la prueba está en como utilizó la red para llegar a la Casa Blanca o como ha entendido desde el primer minuto lo que está ocurriendo en el Norte de África.

Los políticos que no escuchan la voz de Internet o que incluso toman decisiones contra ella tienen los días en el poder contados y además no tienen futuro.
Oir y respetar a sus ciudadanos debe ser el principio fundamental de cualquier dirigente.

Los pueblos están  asumiendo su propio liderazgo y destino y la red está siendo una herramienta clave para conseguirlo y lo será luego para defenderlo.
 

sábado, 12 de febrero de 2011

El tsunami Bouazizi: Túnez, Egipto...


El 17 de diciembre pasado Mohamed Bouazizi un joven tunecino de 26 años se echó un bidón de gasolina por encima y se prendió fuego. El 4 de enero falleció a consecuencia de su acto de absoluta desesperación. 
Leer el magnifico reportaje El fuego de Mohamed, La llama que incendió Túnez de Juan Miguel Muñoz en El País del 23/01/2011.

Mohamed Bouazizi vendía  fruta con su carrito para mantener a su familia y conseguir que su hermana Leila pudiera ir a la Universidad, lo que él no pudo hacer, pero si tenía un enorme interés por aprender y sobre todo la determinación de mantener a  su madre y sus seis hermanos, cinco mas pequeños que él.
La policía le complicaba todos los días su trabajo de venta ambulante y Mohamed estaba harto pero aguantaba para poder ganar ese pequeño dinero para su familia, pero esa mañana la policía y una funcionaria indigna se pasaron del maltrato habitual, le tiraron la fruta y le pegaron y esto supuso el basta ya, el se acabó, el hasta aquí, el ya no aguanto más.

Desde aquel día en que este magnifico joven que ya ha pasado a la historia se inmoló se prendió esa llama de la rebelión que no es otra cosa que el hartazgo de una juventud que se ve sin futuro y estafada, manipulada y engañada. Esta juventud que incluso en países como Túnez o Egipto está interconectada a través de Internet y de las redes sociales como Facebook o twitter  y que en menos de dos meses ha acabado con dos dictaduras, y que ha estado dispuesta a todo, hasta pagar con la vida de varios centenares de ellos.

Esto no va acabar aquí pero tampoco va a ser exclusivo de los países árabes. Ojo con la juventud, todo lo que esta ocurriendo debería servir de aviso a navegantes y de motivo de análisis y reflexión no solo a los mandatarios políticos si no a todo aquel que tenga poder ya sea en una empresa, un banco o una iglesia para comenzar a cambiar las cosas cuanto antes. Las generaciones mayores están igual de hartas o más pero están acostumbrados a soportarlo todo pero la juventud ha comenzado a decir basta.

Los jovenes de los países europeos desarrollados también se sienten estafados y engañados. Por ejemplo porque después de haber dedicado mucho tiempo y esfuerzo a formarse de manera espléndida o no encuentran trabajo o les pagan un salario miserable. O les intentan coartar su libertad de movimiento en la red o les fuerzan para que acepten condiciones de trabajo de seudo esclavitud.

Estamos a tiempo de corregir el rumbo de estas sociedades cada día más injustas.